ROSARIO VERA PEÑALOZA  

ESCUDO

 

 

 

LOGO MUNICIPAL

VILLA DE CHEPES

HERÁLDICA

Forma: cuadrilongo bordes irregulares filiera de gules timbrado.

Trae en el jefe sobre tapiz de azur celeste unsol pleno de oro con seis rayos rectos de lo mismo y dos aves volando a la sinietra de sable, una cadena de sierras de gules.

En el resto del campo sobre tapiz de oro un tren de plata (gris) pasante dirigido a la siniestra compuesto de locomotora antigua y dos vagones sobre rieles de sable, a la diestra una paloma de plata (gris) de frente con las alas abiertas, debajo un molino de sable y aspas de plata (gris), a la siniestra un algarrobo foliado de sinople ramas y tronco de su color, cinco tocones de su color de distinto tamaño, una llave de oro y un croquis de un mapa de plata (gris) separados por un alambrado de cinco hilos de plata (gris) cinco postes y una tranquera de su color.

Ornamentos: como timbre una divisa con los extremos enrollados hacia adentrode dos esmaltes plata superior y azur celeste inferior cargados con una franja de gules en su tercio central con una lema toponímico de letras de sable.

Dos ramos de laureles estilizados de sinople frutados de gules unidos por lo bajo por una cinta terciada en faja de azur celeste y plata en moño simple.

SIMBOLOGÍA

Utiliza como soporte la silueta del Departamento, encerrada por la parte superior por la Bandera de la Provincia de La Rioja y en sus laterales y extremo inferior por una orla de ramas de laureles, unidas en su extremo inicial con moño patrio, simbolizando el trasfondo glorioso en el escenario de la lucha por la libertad y el estilo de vida federal.

En el interior del contexto, y sobre el horizonte demarcado por la rauda marcha de un histórico convoy ferroviario, figura también una baja serranía y un sol casi oculto, interferido por la inefable turbulencia de nuestro frecuente viento y algunos nubarrones que presagian la bendición de la lluvia. Completan este sector del croquis dos halcones en vuelo, aves típicas de los llanos riojanos.

En perspectiva, con una marcada línea de fuga, un alambrado y su tranquera que resguardan el potencial ganadero con sus correspondientes pasturas. Se percibe, en plano secundario, vestigios de la tala indiscriminada que soportaron los campos de la zona a través de tocones o sepas.

El escudo también refleja la permanente lucha del hombre por la obtención del agua y el aprovechamiento de la energía eólica; finalmente se observa a nuestro amigo el algarrobo, con su firmeza, marcando el rumbo de nuestras convicciones de tierra adentro.

En ángulo superior izquierdo se da la presencia de la paloma, que representa la paz, virtud necesaria para la convivencia humana. En el ángulo inferior derecho está inserta la llave simbólica de la ciudad de Chepes, cabecera del Departamento Rosario Vera Peñaloza.

LOGO MUNICIPAL

Un sol naciente rojo con siete rayos triángulares amarillos sobre la bandera argentina con la inscripción Municipañidad Departamental y el nombre del actual intendente debajo.

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HISTORIA

 

Tapiz  del Escudo

Los Olongastas :

 

Fueron los antiguos dueños de estas tierras. Habitaron entre los llanos del sur de La Rioja , el sudeste de San Juan, el norte de San Luis y el oeste de la provincia de Córdoba.

Muchos enigmas se ciernen sobre este grupo, pocas noticias han llegado de ellos hasta nuestros días, sin embargo, se destacaron entre los vecinos de la región.

Se trataba de aborígenes cuyas características físicas bien definidas, todavía predominan en la zona de las sierras de los llanos: altos y delgados, de piel oscura y complexión fuerte.

Sobrevivieron luego otras influencias que alteraron las modalidades primitivas, de origen andino, unas, y que transmitieron en los olongastas los siguientes caracteres: la cerámica, el cultivo del suelo (maíz, zapallo) tipo de economía que combinaron con la primitiva, basada en la caza, crianza de la llama y la recolección de algarroba que con ello fabricaban chicha y patay; recolectaban los frutos del mistol y del chañar; su alimento principal eran los huevos del ñandú; las conanas numerosas halladas, indicarían que han servido para moler los granos; también existen morteros fijos, excavados en la roca, y manos correspondientes, de forma cilíndrica; los hornos de tierra, excavados, servían para la cocción de los alimentos.

Eran sedentarios y vivían en viviendas estables. De éstas no quedan restos que permitan apreciar sus características, de lo cual podemos deducir que no las construían de piedra y de ningún material duradero.

Cultivaban el maíz y zapallo. Recolectaban algarrobo y practicaban la caza y la crianza de la llama.

Conocían el hilado, y se supone de acuerdo a las influencias andinas recibidas como del contacto cultural que, sin duda alguna, deben haber tenido con huarpes y comechingones, que también habían conocido la camiseta como prenda de vestir y usado la pintura corporal como adorno.

Sus armas preferidas eran el arco y la flecha, estas últimas con punta de piedra. Además utilizaban hachas de piedra y madera; raspadores de piedra y clásicas boleadoras.

Su cerámica era muy rudimentaria. Trabajada en color negro y rojizo natural con guardas geométricas en bajorrelieve.

De su lengua se sabe muy poco y ha desaparecido hace mucho tiempo sin que ninguno de los misioneros la haya tomado como fuente de estudio.

Algunos topónimos son característicos, como los terminados en san: Taclasán, Tuisán, Alcasán, Malasán; otra terminación es gut, y guit.

Terminación onomástica y gentilicia es pe, pluralizada por los españoles: Ulapes, Nepes, Chepes, Niquisape. El adjetivo se posponía al nombre y el genitivo se anteponía.

La región no habría estado nunca muy poblada y los olongastas que encontraron los conquistadores españoles no tardaron en desaparecer. Cuando se fundó La Rioja ,en 1591, el teniente de gobernador de Córdoba, Tristán de Tejeda, subyugó a las parcialidades que habían mostrado resistencia, y Ramírez de Velasco repartió los poblados de esa raza entre los vecinos de Córdoba y la Rioja ; así muchos olongastas fueron expatriados y encomendados en vecinos de aquellas nuevas ciudades. Por otro lado, hallándose Los Llanos en medios de ciudades como San Juan, Mendoza, San Luis, Córdoba y La Rioja , su territorio fue como un coto de caza de indios para los encomenderos; por eso se ve figurar en el empadronamiento de indios residentes en Mendoza a olongastas que habían sido tomados prisioneros en malocas de los blancos.

Cuando se produjo el levantamiento general de 1632, los olongastas hicieron causa común con los rebeldes, y los del poblado de Atiles mataron a un misionero; una partida de españoles armados que salió de La Rioja hizo un gran escarmiento en los insumisos.

Según informes de 1782, en Los Llanos Riojanos sólo quedaban por entonces los pueblos de Olta y Atiles, pero Olta había sido ya despoblada con indios de Moga; todo el resto de la región se fue repoblando con mulatos, mestizos y algunos españoles.

 

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PÁGINA WEB

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Más Información

El Departamento Rosario Vera Peñaloza, se encuentra ubicado en el extremo sur de la Provincia de La Rioja.

Tiene 6.114 Km2. de superficie y una densidad poblacional de 2,2 hab/km2.

Según el Censo Nacional de Población y Vivienda del año 2001, el departamento poseía 13.229 habitantes, los cuáles 9.781 de ellos, residían en la cabecera departamental.

Las localidades más importantes después de Chepes, son Desiderio Tello, Villa Casana, Chelcos y el Totoral.

Rosario V. Peñaloza, conforma la región Llanos Sur, y la ciudad de Chepes se encuentra a 241 km . de la capital provincial.

 

Su clima es seco, con una estación de lluvias predominante entre los meses de enero y marzo, con precipitaciones anuales que rondan entre los 200 y 250 m .m.

Es un territorio de gran aridez (parque chaqueño seco) cuyas pasturas espinosas pero abundantes han posibilitado en el pasado, una economía principalmente ganadera, con fincas en oasis serranos y puestos dispersos en la llanura.

La explotación forestal también ha sido importante, destinada a la obtención de leña, carbón y madera, como quebracho blanco para carpintería.

En menor medida, especialmente en la zona serrana, prosperan colonias frutihortícolas que producen cebollas, tomates, pimientos, melones, espinaca, etc.

Como en casi toda la región de los llanos, encontramos minerales como el granito rojo, granito negro, granitos de tonos vados, piedra laja roja, piedra laja negra, mármol blanco, travertino, travertino onixado, calizas, tobas y tufitas pulzolánicas, cenizas volcánicas y áridos.

Se pueden apreciar en el departamento, dos zonas claramente diferenciadas.

La primera está ubicada al norte del departamento con localidades como Villa Casana, Ñoqueves, La Calera , Villa Chepes, Chelcos o La Laguna.

Por tratarse de una zona típicamente serrana, cuenta con bellezas naturales de gran esplendor como Cuesta de la Higuerita , Salto del Rocillo, Quebrada del Tigre en las Sierras de Argañaraz o la Casa de Piedra en Villa Casana.

Posee además un elemento esencial para el desarrollo de la agricultura en pequeña escala como lo es el agua, recibida de vertientes naturales y gran parte de esta, posee el servicio de energía eléctrica.

Uno de los déficits de la zona serrana, es el aislamiento que sufren algunas localidades por la falta de caminos adecuados, problema que poco a poco se va solucionando con el trabajo conjunto desde la gestión municipal de Claudio Saúl y los vecinos de las comunidades.

Por otro lado está la zona llana, ubicada al suroeste del departamento. En la misma se puede apreciar con total crudeza la depredación del hombre en el antiguo monte, tratándose de una zona extremadamente seca, con muy pocas precipitaciones anuales, lo que dificulta la vida del hombre y los animales.

El agua de lluvia, que cae en la época estival, se almacena en grandes reservorios (represas) que almacenan líquido, tanto para consumo humano como animal y gracias a la agresiva política de lucha contra la sequía encabezada por el intendente Saúl, se han instalado, numerosos tanques australianos, cisternas comunitarias, cisternas familiares, molinos de viento, construcción de pozos baldes, perforaciones, acueductos y caminos, que han mejorado notablemente las condiciones de vida de los vecinos de esta zona.

 

 

VILLA DE CHEPES

 

Dardo de la Vega Díaz , en su obra Toponimia Riojana, dice que es una voz araucana. Explica y ejemplifica: Yelpe, es el apellido de un aborigen Gonzalo Yelpe, de la encomienda de Ana Jufré y sujeto al cacique Ulio, y en seguida aclara que si bien la Y es intercambiable con la CH , como Yome que también se dice Chome, tendremos que Yelpe daría Chelpe o Chepe muy fácilmente y concluye diciendo “En Araucano Che, es gente y Peñil, amigo, de manera que se deduce que Chepes, es igual a “Gente Amiga”.

Según consta en documentos, el Gobernador de la Provincia de la Rioja , el español Félix Archi, el 18 de agosto de 1720 puso en posesión de las tierras a Antonio Reinoso i Tello, quien fue el primer poblador de la zona.

Se asentó al pie de las sierras y bautizó al paraje con el nombre de Villa Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción de Chepes. Allí comenzó una vida familiar, junto a su esposa e hijos, hasta que finalmente decidió radicarse en Ulapes.

Poco a poco el lugar fue poblándose, convirtiéndose en una próspera Villa, dedicada a la ganadería y a la agricultura de subsistencia.

Una de las características de la localidad, fue la devoción por la Virgen Inmaculada Concepción, cuya fe se manifestaba cada 8 de diciembre en las fiestas patronalesalrededor de la Plaza , procesión que luego incluyó a Chepes, cuando el emplazamiento del Ferrocarril Gral. Belgrano desplazó la población 9 km . hacia el sur.

Entre los personajes de la Villa , el más influyente fue sin ningún lugar a dudas Apolinario Tello, terrateniente de la zona y tristemente recordado por episodio de la maldición de un sacerdote, que luego derivaría en la leyenda de la “casa maldita”.

Pero es justo recordar, el accionar de Apolinario Tello durante las luchas de la montonera federal, acompañando al Chacho Angel Vicente Peñaloza como oficial de línea, tratándose del primer héroe chepeño por antonomasia.

En la antigua casa de Apolinario Tello, se conserva en la actualidad, el Museo de los Caudillos padre Angel Nardillo, que ha iniciativa de este sacerdote fue puesto en funcionamiento en la década del 60. En él se guardan herramientas olongastas, armas de fuego de la lucha federal, vestimenta del Chacho Peñaloza y de Facundo Quiroga e innumerables objetos de valor histórico.

Una de las polémicas que se discute, fue la actitud que tomaron los ganaderos ubicados en la zona serrana, respecto a la decisión de permitir o no, el paso de las vías férreas.

Según relatos orales, estos, se opusieron al paso del ferrocarril, tomando como argumento válido que el paso del tren “espantaría las vacas”. Pero según las investigaciones realizadas por historiadores chepeños, se pudo constatar que se trató de una artimaña elaborada por el gobierno nacional continuando un plan estratégico, que tuvo como objetivo, construir las vías férreas por el llano, para de esta manera, expulsar de las sierras a los últimos resabios de la montonera federal, que tantas veces pusieron en jaque al centralismo porteño.

A partir de la llegada del ferrocarril a comienzos del siglo pasado, la gente alentada por una mejor calidad de vida sustentada en el trabajo, abandonó de a poco la villa, despoblándola y formando un nuevo Chepes, alrededor del cuadro del ferrocarril.

 

Chepes :

 

Según nos cuenta la escritora chepeña Esmeralda Fernández Zárate, el paraje donde hoy se levanta la ciudad de Chepes, se denominaba Pampa de los Fernández y era habitado por numerosas familias desde larga data.

Siguiendo lo relatado por la historiadora, el 10 de Julio de 1904, un condominio de estas familias, cedió los terrenos donde se emplaza la construcción de la estación del ferrocarril.

Posteriormente y con el aluvión de pobladores que llegaron desde diferentes lugares para trabajar en el tendido de las líneas férreas, se comenzó a poblar Estacion Chepes (hoy, “Chepes” a secas), alrededor del cuadro del ferrocarril.

Un episodio que marcó la historia de la localidad, fue el asesinato de los “últimos gauchos” Domingo Guayamas (hijo de Santos Guayamas, lugarteniente del Chacho Peñaloza en San Juan) y Anacleto “Teclo” Agüero, acaecido en una pulpería ubicada en la actual intersección de Av. 9 de Julio y calle Sarmiento el 09 de Julio de 1907.

Este hecho, recordado con profundo dolor, significó la consecución del plan de exterminio de cualquier persona circunstancia, relacionada con las montoneras riojanas.

Los cuerpos de Guayamas y Agüero, fueron enterrados en el cementerio de Villa Chepes, ya que Estación Chepes en aquellos años carecía de un campo santo.

El servicio de trenes de Estación Chepes se inauguró en junio de 1908 y el primer tren pasó por esta localidad recién en 1910.

Desde el año 1916 por Ley N° 297 y con el traslado de las autoridades de la Villa , Estación Chepes se convirtió en cabecera departamental.

El día 05 de enero de 1921, se reunió la primera Comisión Municipal siendo su presidente el Sr. Segundo Juan Martinez.

El primer edificio municipal funcionó en Av. 09 de Julio, ex escuela especial N°5, el cual data de 1922.

Durante sus primeros años, la principal actividad económica del pueblo fue la forestal, que se comercializaba vía ferrocarril. Luego y con el agotamiento de los recursos naturales, la zona se volcó hacia la ganadería.

A partir del advenimiento de la democracia y ante la perspectiva de trabajo que significó el empleo público, Chepes sufrió una explosión demográfica a fines de los 90 alcanzando en la actualidad, según estimaciones del INDEC, los 11.300 habitantes.

Chepes fue declarada ciudad, el 30 de diciembre del año 1982, siendo Intendente en ese momento el Sr. Hugo Lorenzo Miranda..

 

 

Más Información

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Localidades

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