JUAN BAUTISTA ALBERDI -

Escudo

LOGO MUNICIPAL

HERÁLDICA

Forma: cuadrilongo terminado en ángulo ensanchado superior gruesa filiera de sable timbrado.

En campo único un paisaje con cielo de azur, una cadrna de montañas de su color, un lago de azur, un dique de plata delineado y detalles de sable campos de sinople y en punta un lema de calidad de caracteres capitales romanos de sable.

Ornamentos: en el ensanche superior un lema toponímico de caracteres capitales romanos de plata sobre tapiz de sable. Como timbre un sol naciente de sable disminuído de oro con nueve rayos flamígeros de oro con un lema de calidad en arco superior de caracateres capitales romanos de sable.

SIMBOLOGÍA

Aunque heráldicamente incorrecto se ha pintado el icono de la ciudad con el dique Escaba , el lema superiorindica su calidad y nombre, el lema inferior la unión de pueblo y gobierno, todo alumbrado por el sol naciente.

LOGO MUNICIPAL

El escudo a la izquierda y Municipalidad de JUAN BAUTISTA ALBERDI

Historia del Escudo

 

Más Información  
 Bandera

No posee 

HISTORIA       

 

Ciudad Alberdi es la cabecera del departamento del mismo nombre (Juan Bautista Alberdi) y se encuentra ubicada al sudoeste de la provincia de Tucumán a 110 km de la capital. La ciudad fue fundada el 26 de noviembre de 1888 y como lo atestigua su historia fue una de las muchas ciudades que crecieron a orillas de las vías del ferrocarril. Tanto la ciudad como el departamento deben su nombre al destacado político, jurista y escritor tucumano Juan Bautista Alberdi. Denominada en un principio Villa Alberdi, fue erigida como municipio el 5 de julio de 1937 mediante Ley N°1.704. Dado su gran crecimiento económico y urbano fue elevada a la categoría de ciudad. Junto con Concepción y Aguilares es una de las ciudades más importante y pujante del sur de la provincia. Según estimaciones y proyecciones, para el año 2025, esta ciudad es una de las pocas que lograra crecer con ritmo muy acelerado, conformándose un área conurbana o metropolitana con sus alrededores

El departamento posee una superficie de 730 km2 y es uno de los 17 departamentos que integran la provincia. El Departamento posee una población aproximada de 41 000 habitante, la ciudad concentra el 79% de la población total del departamento.

La movilidad social característica de la Argentina inmigratoria, no fue la excepción en Ciudad Alberdi, aquí estuvo comprendido el crisol de razas que hizo está América y aquellos primeros españoles, italianos, ingleses, franceses, alemanes, polacos, sirios y libaneses, mezclados con criollos y aborígenes. La madera para sus aserraderos fue duro extraerla, el maíz, el trigo, el arroz, el tabaco, la caña de azúcar costó trabajo producir, tuvieron que pelear por nuestro pueblo, por su Ingenio azucarero, por su municipio, por su dique, por sus escuelas, entre muchas otras cosas. Hoy la mayoría de la población desciende de los inmigrantes y esto queda demostrado en la presencia de apellidos y rasgos étnicos de origen extranjero (principalmente europeos)

La ciudad cuenta con 18.430 habitantes

 

Durante el siglo XVII, en las épocas virreinales, se organizaron líneas de postas que unían Lima y Buenos Aires, usando los caminos que trazaron los españoles durante las conquistas, construidas a su vez sobres antiguos caminos aborígenes. Entre ellas, se encontraba la posta de Naranjo Esquina que estaba ubicada a 1,5 km de la actual ciudad de Alberdi, sobre el llamado "Camino Real". Por sus carriles transitaron primero los conquistadores, colonizadores y misioneros, luego los guerreros de la independencia y de las luchas civiles. Pasaba por allí también todo el comercio, carretas con tabaco, charqui, cueros, harina, tejidos con destino a Buenos Aires, regresando con mercancía del puerto.

En 1885 comenzaron las gestiones para la construcción del ramal ferroviario, que inicialmente uniría las localidades de Santa Ana, donde se encontraba el ingenio azucarero más grande de la provincia, y San Miguel de Tucumán. Posteriormente se extendió desde Santa Ana hacia La Madrid, pasando cerca de la posta de Naranjo Esquina. Con el auge del ferrocarril y el crecimiento de la población, en 1888 los vecinos residentes de Naranjo Esquina, solicitaron al gobierno la creación de un pueblo a ubicarse en la parada o casilla de camineros. Después de diversos estudios realizados el pueblo encontró su ubicación actual, a 1,5 km de la posta de Naranjo Esquina.

La ciudad fue planificada por el británico Mr. Noé Eddowes, un profesional vinculado a la empresa ferroviaria, quién tuvo experiencia en la creación de la ciudad de La Plata, a este trabajo y su experiencia se deben sus amplias avenidas y sus calles de 25 metros de ancho en ciudad Alberdi, en lugar de las tradicionales 18 metros exigidas por la legislación de ese tiempo. En sus inicios, ciudad Alberdi contaba con 48 manzanas, veinticuatro a cada lado de las vías. Cada manzana contaba con 12 lotes, todos de igual medida. El 26 de noviembre de 1888 se firma el decreto de fundación de Villa Alberdi. Hasta ese día la "casilla de camineros" se denominó Naranjo Esquina, imponiéndose el nombre de "Villa Alberdi" rindiendo homenaje al Dr. Juan Bautista Alberdi.

La llegada del ferrocarril inició la población de la ciudad y la vida social y comercial comenzó a girar alrededor de esta. Primero fueron los empleados y obreros del ferrocarril, luego los comerciantes y los agricultores vecinos. Llegaron personas vinculadas al negocio de la madera. Gracias al ferrocarril comenzaron a llegar modernas maquinarias para el ingenio y para otros establecimientos. Aunque iniciativas como las de Napoleón Marañón en 1888, de este precursor, benemérito y filántropo nacido en 1832, quien tuvo la visión fundadora al lotear su estancia 56 manzanas que pertenecieron a los terrenos de la Posta de su padre Don Bernabé de Marañón Viger de la Maza (existe trazo y dibujo de B.L Bohm del departamento topográfico de Ferro Carril Nord Oeste Argentino de los capitales ingleses, cuyo administrador era Mr. Cabrett) creando manzanas para la fundación del pueblo y donar su casa para la municipalidad, las plazas principales, el terreno para la estación de trenes F. C.N.O.A, terreno para la policía, como un terreno que comprendía media manzana para la Parroquia que se pudo erigir y construir con dinero de las familias principales del pueblo, este gran benefactor loteo terrenos para los primeros pobladores creando así la actual ciudad. La nueva población que fue fundada en 1888 se denominó Juan Bautista Alberdi (nombre en honor al prócer, denominado en el gobierno de Lidoro J. Quinteros por ley, el 26/11/1888) la otra mitad de la Posta se mantuvo como Naranjo Esquina, algunos viejos pobladores seguían denominándola villa Marañón en alusión a los antiguos dueños, luego paso a ser mencionada como Villa Alberdi. Años más tarde su esposa Exaltación Sosa y Barrionuevo nacida en Catamarca en 1848, el 7/10/1907 dona en su vejez un terreno para que se construya la Escuela Las Heras. Aunque años antes en 1901 pretendió impedir que la Iglesia construya sobre el terreno donado por su marido al encontrarse en dificultades. Estos hechos tuvieron fundamental importancia para el nacimiento de Villa Alberdi, los verdaderos protagonistas de su existencia fue todo ese conjunto de personas que en ella vivieron, que depositaron su fe en el futuro, que contribuyeron a crear sus instituciones religiosas, civiles, industriales y comerciales de tal manera que la Villa fue una de las perdurables fundaciones del noroeste argentino.

De estos grupos naturalmente surgen los nombres de gente cuyo mérito es haber integrado ese núcleo de pioneros, y haberse destacado en su oficio, sus descendientes, agricultores, artesanos, empleados, comerciantes, docentes, contribuyeron y contribuyen con trabajo y tesón para el crecimiento de ciudad Juan Bautista Alberdi.

Más Información http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Bautista_Alberdi_(Tucumán)
Dique ESCABA

 

El dique Escaba, cuyo nombre proviene del quechua y significa “el lugar donde se encuentran las aguas”, ubicado al sudoeste de la provincia al que se accede por RN 38, hasta Juan Bautista Alberdi, distante a 102 kilómetros de San Miguel de Tucumán y luego por RP 308 tras recorrer unos 25 kilómetros más.

Está ubicado sobre el río Marapa, en el sur de la provincia de Tucumán. Construido entre 1937 y 1948 para generar energía, es también un conocido destino turístico. Está ubicado a una distancia de 25 km de la localidad de Juan Bautista Alberdi, desde el cual se accede por un camino parcialmente pavimentado. Al Oeste de Alberdi por un pintoresco camino de montaña, de exuberante vegetación se arriba a Dique Escaba, lugar de majestuosa belleza, con un lago de 580 hectáreas de expansión, con una profundidad de 75 metros y una capacidad de embalse de 40.000 metros cúbicos, rodeado de serranías con una verde vegetación subtropical.

El Dique, ubicado en una estrecha quebrada, donde el río Escaba se forma a partir de la confluencia de dos ríos menores, es de hormigón armado aligerado, de gravedad. El vertedero es frontal e incorporado a la presa, servido por compuertas segmento. Dispone además de un descargador de fondo con toma controlada por una válvula. Las tuberías de la central hidroeléctrica son metálicas, con válvulas mariposa y válvulas disipadoras en sus extremos, y cuentan con chimenea de equilibrio.

La central hidroeléctrica, servida por 3 turbinas Francis de eje vertical, tiene una capacidad instalada de 18 MW, y produce anualmente 69 millones de KWh.

Magnífica obra de ingeniería fue construida por la empresa Sollazo Hnos. en el año 1948 con la finalidad de destinarlo al riego y la producción de energía eléctrica. Constituyó uno de los emprendimientos hidroeléctricos más importante de América del Sur

Más Información http://es.wikipedia.org/wiki/Dique_Escaba

Fotografías

http://www.tucutur.com.ar/fotos/fotos/aportes/alberdi/jomamo/jomamo3.html

http://alberdi.16mb.com/galeria-de-imagenes-la-ciudad

 Página Web no oficial https://www.facebook.com/pages/...Alberdi-Tucuman/...44703334
Videos http://youtu.be/-sQYpf23goY       http://youtu.be/WueiTGqS5kw

 

Juan Bautista Alberdi

 

 

 

 

 

 

HOMENAJES

 

Juan Bautista Alberdi, el inspirador de la Constitución Nacional y uno de los más grandes pensadores argentinos, nació en Tucumán el 29 de agosto de 1810. Su madre, Doña Josefa Rosa de Aráoz, murió en el parto y el niño quedó al cuidado de su padre, Don Salvador Alberdi. En 1816, mientras comenzaba a sesionar el Congreso de Tucumán, Alberdi ingresaba a la escuela primaria que había fundado Manuel Belgrano. A los once años perdió a su padre, y sus hermanos Felipe y Tránsita se hacen cargo de él y gestionan una beca para que continúe sus estudios en Buenos Aires.

En 1824, con 14 años, llegó a Buenos Aires e ingresó en el Colegio de Ciencias Morales. Tenía como compañeros a Vicente Fidel López, Antonio Wilde y Miguel Cané -el padre del autor de Juvenilia- con quien comenzará una profunda amistad. Alberdi no soportaba el régimen disciplinario del colegio, que incluía encierros y castigos corporales, y le pidió a su hermano Felipe que lo sacara de allí. Dejó momentáneamente los estudios formales, pero no la lectura de pensadores europeos. Mientras trabajaba como empleado en una tienda, leía apasionadamente a Rousseau, estudiaba música, componía y daba conciertos de guitarra, flauta y piano para sus amigos. En 1831, retomó sus estudios, ingresó a la Universidad de Buenos Aires en la carrera de Leyes, pero no abandonó sus gustos musicales. En 1832, escribió su primer libro: El espíritu de la música. Buscando escapar un poco a la pesada atmósfera que imprimía el régimen rosista al ambiente intelectual de Buenos Aires, decidió continuar sus estudios en Córdoba, donde se graduó de Bachiller en Leyes.

En 1834, regresó a su provincia y escribió Memoria descriptiva de Tucumán. Su hermano Felipe se había convertido en un colaborador cercano del gobernador tucumano Alejandro Heredia y le solicitó una carta de recomendación para que Juan Bautista pudiera presentarla a alguna personalidad influyente de Buenos Aires. A poco de llegar a Buenos Aires, Alberdi se dirigió a la dirección indicada y allí lo esperaba el amigo de Heredia a quien le entregó la carta. Juan Facundo Quiroga leyó el escrito y le dijo al joven tucumano que le convendría estudiar en los Estados Unidos más que en Buenos Aires y que él estaba dispuesto a pagar todos los gastos. Alberdi se entusiasmó con la idea pero desistió cuando estaba a punto de zarpar. Pocos día después, en febrero de 1835, Facundo Quiroga moría asesinado en Barranca Yaco, Córdoba, y Rosas asumía por segunda vez la gobernación de Buenos Aires, esta vez con la suma del poder público.

Desde 1832, un grupo de jóvenes intelectuales venía reuniéndose en la librería de Marcos Sastre. Alberdi se incorporará a este grupo, compuesto, entre otros, por Juan María Gutiérrez y Esteban Echeverría, quien fundará el 23 de agosto de 1835 el Salón Literario, un verdadero centro cultural y de difusión de las nuevas ideas políticas, vinculadas al romanticismo europeo.

En 1837, Alberdi publicó una de sus obras más importantes, Fragmento Preliminar al estudio del Derecho, donde hacía un diagnóstico de la situación nacional y sus posibles soluciones. El texto fue duramente criticado por los antirrosistas exiliados en Montevideo porque, si bien atacaba duramente al despotismo, no hacía ninguna referencia a Rosas.

Por entonces, Alberdi alquilaba una habitación junto a Juan María Gutiérrez en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson. Allí, en el mismo piano en el que se interpretó por primera vez el himno, Alberdi componía sus Minués Argentinos.

Durante ese mismo año, se inició en el periodismo con la publicación de La Moda, gacetín semanal de música, poesía, literatura y costumbres. Aparecieron 23 números y en sus artículos, Alberdi, que firmaba bajo el seudónimo de "Figarillo" intentando burlar a la censura del rosismo, deslizaba frases como ésta: "los clamores cotidianos de la tiranía no podrán contra los progresos fatales de la libertad".

En junio de 1838 junto a Esteban Echeverría y Juan María Gutiérrez funda la Asociación de la Joven Generación Argentina, siguiendo el modelo de las asociaciones románticas y revolucionarias de Europa. Este grupo de intelectuales pasará a la historia como la "Generación del 37".

La mazorca, la policía secreta de Rosas, comenzó a vigilar de cerca las actividades de la Asociación y comenzó la persecución. Alberdi optó por exiliarse en Uruguay dejando en Buenos Aires un hijo recién nacido y varios amores inconclusos.

Llegó a Montevideo en noviembre de 1838. Allí se dedicará al periodismo político colaborando en diversas publicaciones antirrositas como El Grito Argentino y Muera Rosas. De ese período son también sus dos obras de teatro: La Revolución de Mayo y El Gigante Amapolas, una sátira sobre Rosas y los caudillos de la guerra civil.

En mayo de 1843, partió con Juan María Gutiérrez hacia Génova pero con destino final París, la meca de todos los románticos de la época. Llegó a París en septiembre y visitó al General San Martín con quien mantuvo dos prolongadas entrevistas. Quedó muy impresionado por la sencillez y la vitalidad del viejo general, que lo abrumó con preguntas sobre la patria.

A fines de 1843, decidió regresar a América para radicarse, como Sarmiento, en Chile. A su paso por Río de Janeiro, intentó infructuosamente entrevistar a Rivadavia.

Alberdi vivirá durante 17 años en Chile, la mayor parte del tiempo en Valparaíso, donde trabajará como abogado y ejercerá el periodismo. En uno de sus artículos publicado en El Comercio de Valparaíso dirá: "Los Estados Unidos no pelean por glorias ni laureles, pelean por ventajas, buscan mercados y quieren espacio en el Sur. El principio político de los Estados Unidos es expansivo y conquistador".

Al enterarse del triunfo de Urquiza sobre Rosas en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, escribió en pocas semanas de trabajo afiebrado una de sus obras más importantes: Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, que publicó en mayo de ese año en Chile y reeditó en julio acompañándola de un proyecto de Constitución. Se lo envió a Urquiza, quien le agradeció su aporte en estos términos: "Su bien pensado libro es, a mi juicio, un medio de cooperación importantísimo. No ha podido ser escrito en una mejor oportunidad." La obra será uno de las fuentes de nuestra Constitución Nacional sancionada el 1º de mayo de 1853.

Mientras que Sarmiento había abandonado Chile para sumarse al Ejército Grande de Urquiza, Alberdi permaneció en Valparaíso, atento a los problemas argentinos. Sarmiento regresó al poco tiempo desilusionado con Urquiza y acusando a Alberdi de ser su agente en Chile. Alberdi lo calificó de "caudillo de la pluma" y "producto típico de la América despoblada" y se decidió a colaborar con el proyecto de la Confederación de Urquiza. El gobierno de Paraná lo nombró "Encargado de negocios de la Confederación Argentina" ante los gobiernos de Francia, Inglaterra, el Vaticano y España. Antes de partir hacia su misión diplomática escribió: Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina y De la integridad argentina bajo todos los gobiernos”. En ambos ensayos defendía las teorías liberales de Adam Smith y David Ricardo y se oponía al monopolio, al trabajo parasitario, abogando por un orden que garantizara al productor el fruto de sus esfuerzos y elevara el nivel de vida en general.

El 15 de abril de 1855, partió finalmente hacia Europa. Pasó primero por los Estados Unidos donde se entrevistó con el presidente Franklin Pierce. Luego pasó a Londres, donde conoció a la reina Victoria y, finalmente, a París, donde se radicaría por 24 años.

En 1858, se entrevistó en España con la reina Isabel II y consiguió el reconocimiento de la Confederación.

El 17 de septiembre de 1861, Mitre derrotaba en Pavón a Urquiza y ponía fin al proyecto de la Confederación. Alberdi fue despedido por Mitre de su cargo y reemplazado por Mariano Balcarce.

La situación de Alberdi no podía ser peor. Se le adeudaban dos años de sueldos como embajador y el nuevo gobierno se negaba a pagárselos y mucho menos a pagar su viaje de regreso. Comentó entonces: "el mitrismo es el rosismo cambiado de traje."

Tuvo que quedarse en París. Sus únicos y escasos ingresos provenían del alquiler de una propiedad en Chile.

Al producirse la Guerra del Paraguay, propiciada y conducida por Mitre con el apoyo del capital inglés, Alberdi, como José Hernández y Guido Spano, apoyó decididamente la causa paraguaya y acusó a Mitre de llevar adelante una "Guerra de la Triple Infamia" contra un pueblo progresista y moderno. Escribirá entonces: "Si es verdad que la civilización de este siglo tiene por emblemas las líneas de navegación por vapor, los telégrafos eléctricos, las fundiciones de metales, los astilleros y arsenales, los ferrocarriles , etc., los nuevos misioneros de civilización salidos de Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, San Juan, etc., etc., no sólo no tienen en su hogar esas piezas de civilización para llevar al Paraguay, sino que irían a conocerlas de vista por la primera vez en su vida en el "país salvaje" de su cruzada civilizadora".

En 1872, bajo la profunda impresión que le produjo la derrota paraguaya en el conflicto y sus secuelas en la población del país hermano, escribió El Crimen de la Guerra donde dice: "De la guerra es nacido el gobierno militar que es gobierno de la fuerza sustituida a la justicia y al derecho como principio de autoridad. No pudiendo hacer que lo que es justo sea fuerte se ha hecho que lo que es fuerte sea justo".

Al concluir el mandato Mitre, en 1868, asumió Sarmiento y las cosas no mejoraron para Alberdi, que debió seguir postergando su regreso. No podrá hacerlo hasta 1879 cuando una alianza entre Roca y Avellaneda lanzó la candidatura de Alberdi a diputado nacional. Llegó a Buenos Aires el 16 de septiembre de ese año. A poco de arribar se le brindó una recepción de honor en la Universidad en la que fue aclamado por los estudiantes. Por esos días, se entrevistó con el presidente Avellaneda y con el ministro del Interior: Domingo Faustino Sarmiento. Todo parece indicar que el encuentro fue cordial en un clima de reconciliación. El diario El Nacional comentó: "sus luchas tenaces y ardientes polémicas eran las de dos enamorados de una misma dama, nada menos que la patria".

Pero más allá de estas grandes satisfacciones, Alberdi se había ganado en estos años enemigos poderosos como el General Mitre, que no le perdonaba su campaña a favor del Paraguay y sus acusaciones de falsear la historia y de compararse con San Martín y Belgrano, lanzadas en su obra Grandes y Pequeños Hombres del Plata.

Tuvo una participación decisiva en los debates parlamentarios sobre la Ley de Federalización de Buenos Aires, que le dio finalmente una Capital Federal a la República.

Cuando el nuevo presidente electo en 1880, Julio A. Roca quiso que el Estado argentino publicase las obras completas de Alberdi, Mitre lanzó, desde las páginas de La Nación, una feroz campaña en contra del proyecto que terminó por ser rechazado por los senadores que también rechazaron su nombramiento como embajador en Francia. Cansado y un tanto humillado decidió alejarse definitivamente del país. Partió rumbo a Francia el 3 de agosto de 1881 confesándole a un amigo: "lo que me aflige es la soledad". Murió en Nueilly-Sur-Seine, cerca de París, el 19 de junio de 1884. Sus restos fueron repatriados en 1889 y descansan en el cementerio de la Recoleta.

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